Mi concentración es tan frágil como una cáscara de huevo, pasa un mosco y me quedo mirando. He logrado avanzar más en los deberes cotidianos, pero a esta hora de la mañana ya pienso en 10 mil cosas al mismo tiempo, leo, brinco de página en página, hago café, me paro, me siento, fumo…
Necesito volver a la disciplina pa volver a pensar en orden en este universo paralelo que es mi vida.
Sigo… no es fácil, pero sigo.